Les preguntamos a los profesionales: ¿Cómo y cuándo entrega retroalimentación?

La retroalimentación es esencial, pero también lo es la manera en que se entrega. Adoptar el enfoque adecuado para dar retroalimentación puede significar la diferencia entre enseñar una lección efectiva y hacer enojar a un miembro del equipo. Le preguntamos a los profesionales:
¿Cómo y cuándo entrega retroalimentación?

Manténgase positivo
“Dar retroalimentación a todo el grupo está bien siempre y cuando nadie se sienta avergonzado por algo de lo que se diga. Cualquier cuestión negativa o que pueda ser incómoda de discutir debe conversarse en privado. Es muy importante evitar las emociones. Si está enojado, entonces absténgase de dar retroalimentación. Y recuerde la importancia de dar retroalimentación positiva. La retroalimentación no solo debe darse cuando una persona o un equipo está haciendo algo mal. Es parte de la naturaleza humana alimentarse de la retroalimentación positiva”.

– Sarah Bell, Directora de Gobernabilidad, Ballarat City Council, Ballarat, Australia.

Mantenga la conversación corta y amable
“La retroalimentación constituye aproximadamente 5% de mi día laboral. Gestiono operaciones en seis países, por lo que todas mis reuniones son a través de teleconferencia a menos que esté de viaje. Cuando está a cargo de una teleconferencia es casi como un programa de entrevistas privado. Se trata de claridad, oportunidad y conciencia. En cuanto a la recepción de retroalimentación, cinco minutos es aproximadamente lo que la mayoría de las personas pueden captar sobre un tema por teléfono.

Realmente intento evitar regaños durante las teleconferencias. Aunque he sido testigo de ello a lo largo de los años, realmente no sé con certeza si alguna vez fue acertado o eficaz. Simplemente no es agradable. Las reuniones más difíciles son cuando las personas niegan que haya un problema. Es muy difícil lidiar con eso por teléfono porque es complejo transmitir o interpretar correctamente las emociones cuando no se puede ver a alguien. No es mucho más fácil en persona, pero ver el lenguaje corporal y las expresiones faciales ayuda.

La conclusión es que, al igual que en las reuniones en general, debe mantener la retroalimentación enfocada e interesante. Demuestre cierto entusiasmo. Esté preparado para hablar y escuchar, y esté dispuesto a aprender lo que necesita para dirigir y guiar al equipo”

– Thomas Stalzer, CAPM, Gerente del Área Sur, programa OPMAS-E en Vectrus, Livorno, Italia.

Adapte la retroalimentación a la situación

“Cómo y cuándo compartir retroalimentación depende completamente de la situación. Es importante observar detenidamente a los empleados que dependen de mí. Por ejemplo, uno de mis subordinados directos, que a su vez administra personas y proyectos, ha tenido muchos problemas con el establecimiento de prioridades y, a menudo se siente perdido y agotado. En este caso, dado que él es un profesional experimentado con gran experiencia, mi estilo de retroalimentación era más bien como un consejo amistoso. Durante su evaluación de mitad de año, hice preguntas capciosas junto a observaciones específicas, lo que le hizo darse cuenta de los errores que había estado cometiendo. La mejor parte es que con mis preguntas, se le ocurrieron ideas factibles para hacer frente a la situación.

Otro empleado -un empleado junior- en mi estructura jerárquica más amplia ha tenido un buen desempeño y está en busca de crecimiento profesional. En esta situación, me enfrentaba a una persona con cuatro años de experiencia y expectativas específicas. Programé una reunión formal con él y su gerente directo, y me preparé recopilando información acerca de su desempeño. Comencé la conversación pidiéndole que explicara la razón tras sus expectativas, mientras yo tomaba notas. Después de que terminó de explicar sus pensamientos, compartí mi retroalimentación, que incluía su senda correcta. Salió de la reunión satisfecho y con metas claras y factibles.”

– Mohammad Salman, PMP, Director de Proyecto Senior, UnitedHealth Group, Bangareddy, India

Mírelos a los ojos

“Según mi experiencia, la retroalimentación es mejor si se da cara a cara: es un formato al que los receptores responden con mayor eficacia. He recibido retroalimentación negativa en un foro abierto con otras personas, y la retroalimentación, no importa lo bien intencionada que sea, se siente como un ataque. Aunque dicha retroalimentación no debe interpretarse como un ataque personal, causa que las personas sientan que deben defenderse y esto genera tensión. La tensión puede ser excepcionalmente útil en la entrega de retroalimentación, pero debe ser dirigida con propósito. Esto no significa hacer trizas el trabajo o esfuerzo, sino destacar temas en el trabajo que se pueden mejorar.

Sin embrago, el elogio es un excelente motivador. Para muchos, el reconocimiento público de un trabajo bien hecho, o un gran esfuerzo, es un verdadero catalizador En una reunión reciente, hicimos una pausa para hacer precisamente esto. La retroalimentación positiva de grupo implica dedicar un momento para celebrar un éxito, sin importar su envergadura. En un entorno donde el éxito puede ser limitado o ignorado debido a diversas presiones, puede tener un impacto real. En este caso, el estado de ánimo se relajó y efectivamente facilitó decisiones más rápidas sobre diversos temas. Después de todo, la retroalimentación no tiene sentido si no hay un resultado positivo”.

– James Louch, Consultor Principal, Pcubed, Londres, Inglaterra

 

 

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